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Una hipótesis

A ver, C. Tangana; había oido ese nombre. Pero también había oido hablar del Ebola y no había ido corriendo a meter las narices ahí. C. Tangana me sonaba a nombre de boxeador sonado. Tangar: estafar. Sonaba a tongo que apestaba.

Me pudo la curiosidad y busqué este video. En los créditos figuraba El Niño de Elche, un máquina del neoflamenco, oye. Qué pintaba el Niño de Elche en esta historia?. Misterio. Duda. Millones de descargas del video de marras. No me cuadraba nada.

Voy y descargo. Qué es esto?. La estética me remite al chonismo de nuevo cuño. Al toque Kardashian de todo a cien. A tías cableadas hasta el techo. Eso en ellas. Bueno, las Kardashian originales ya son de baratillo, pero esto no pasa de una mala copia de un mal original. En cambio, lo de ellos parece inspirado en el modelo dealer que se recompone vendiendo enciclopedias puerta a puerta “Perdone que le moleste, caballero”…, y todo eso.

Y luego está la música. La música es urgente: esto, aquí y ahora. La música tiene la urgencia de lo real: tú me dejaste de querer… Esa canción apela a la inmediatez. Esos toques de Casio manipulado por el tipo de la cabra encima de la escalera, producen escalofríos y nos remiten a un pasado no tan lejano.

Al fin y al cabo ¿qué éramos nosotros? Y lo peor: en qué nos hemos convertido? Si solo nos falta llevar escapulario. Rectifico, algunos lo llevan en forma de teléfono móvil que, por el tamaño, aparenta una libra de chocolate La Cibeles. Menudo cacao.

Viernes, 02 de Julio de 2021 14:52. Autor: Javier #. sin tema

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